Pompeya


08 julio 2016  - 
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Pompeya

Pompeya: ¿Cómo se siente un hombre en medio de tanto placer?

Imaginemos que la Ciudad Condal sufre una catástrofe natural y que sobrevive casi intacta la más conocida casa de citas en Barcelona. ¿Diría eso suficiente sobre su carácter? Eso fue lo que ocurrió a Pompeya, que en el año 79 sucumbió a la lava, gases venenosos y posteriores cenizas. Sin embargo, los frescos de las putas de lujo con sus clientes en el burdel han pasado a la Historia. Algunos de nuestros lectores visitarán la misteriosa ciudad y les invitamos a darse una vuelta por los antiguos sitios de recreo sexual.

¿Cómo era una casa de citas en Barcelona hace dos mil años?

En la Antigua Pompeya, las chicas de compañía ejercían su profesión en lugares discretos, bien porque estaban alejados de la ciudad bien porque estaban bien camuflados.  No es un secreto que los Romanos eran los reyes de las orgías y que han quedado en nuestro recuerdo como grandes hedonistas. Vino, música, sexo, mucho sexo, es lo mismo que ha divertido a los humanos desde siempre. No es de extrañar que las casas de citas en Barcelona sigan ofreciendo los mismos ingredientes para una noche loca.

Hoy podemos alquilar una suite por horas y hacer un griego con una escort de lujo mientras miramos de vez en cuando a una gran pantalla de plasma que nos anima a seguir con la fiesta; en el Gran Lupanar, como se llamaba al gran burdel de Pompeya, se han mantenido los frescos en los techos y bóvedas ilustrando un francés natural entre otras prácticas y posturas súper eróticas.

¿Era la manera de enseñar el catálogo de servicios de las putas de lujo o simplemente una forma de poner cachondo al cliente? No había webs ni pantallas pero los pompeyanos se buscaban sus medios para que el que entrara no quisiera salir.

Dejando comentarios

Hoy una casa de citas en Barcelona tiene varias formas de montarse una buena reputación. Internet lo pone todo muy fácil para dar a conocer fotos de las escorts universitarias, escorts de lujo o de las putas en Barcelona. Hace dos mil años, los clientes del Gran Lupanar dejaron sus comentarios escritos en las paredes para que otros pudiesen leerlos y saber sobre las experiencias de los demás.

La mayoría de las putas de Pompeya no eran romanas sino que provenían de Oriente y Grecia. Según esos frescos, debían ser de las mejores señoritas de compañía y los que probaban el sexo con ellas dejaron grafitis que decían: “He follado con muchas chicas aquí” o “El 15 de junio Hermeros folló con Phileterus y Caphisus”.

No se molestaban en buscar una frase original.

¿Era el Gran Lupanar para los ricos o para los hombres corrientes?

Igual que ocurre hoy con una casa de citas en Barcelona, la mayoría de hombres podía visitar a las putas y disfrutar de ellas. La cuestión sería más bien con cuánta asiduidad podían hacerlo.

Los romanos con pasta no se acercaban al Gran Lupanar de Pompeya sino que tenían en sus casas a acompañantes de lujo permanentemente o acudían a casa de sus amantes.  Los que no podían permitirse esos placeres, tenían que encaminarse a donde la mayoría de los romanos.

El precio del sexo

Dos hogazas de pan y medio litro de vino daba el derecho a pasar un buen rato con una puta. No sabemos qué servicios incluía el pequeño festín, quizá el pan y el vino no dieran para una garganta profunda, un sado light o un poco de fetish.

De entonces hasta ahora, el precio de un rato de sexo con una escort brasileña, por ejemplo, ha subido notablemente, ¿verdad?

Sobra decir que la prostituta no pescaba más que las migajas y puede que ni un trago de vino. El pago pasaba directamente a manos del burdel. Si hubiesen sido ellas las que lo fijaran, probablemente no se habrían conformado con tan poco.

Posturitas pompeyanas

¿Ha visto alguna vez el Kamasutra y le ha parecido el libro más completo del mundo? Nosotros creemos que los frescos del Gran Lupanar de Pompeya son más potentes y liberadores.

En la peli Las edades de Lulú, un hombre folla a otro y éste a su vez a una mujer. ¡Eso sí que es alegría! Pues tal cual quedó ilustrado por los siglos de los siglos en los muros del Gran Lupanar de Pompeya. Al lado de esto, muchas webs porno parecen aburridas y poco refrescantes. ¿Cómo se siente un hombre en medio de tanto placer?

Escandalizados por su naturalidad

Francisco I de Nápoles visitó Pompeya con su esposa en el siglo XIX y quedó tan abrumado por el legado sexual de la ciudad romana que cerró el Gran Lupanar; así se mantuvieron, alejados de la humanidad, los frescos más frescos del Mediterráneo hasta los años 60 gracias a la Revolución Sexual. Hoy en día se puede visitar el Gran Lupanar y mirar con cara de crítico de arte las representaciones más porno que haya visto nunca. Más de uno tendrá que disimular su calentón.

El cansino tabú del sexo

Estos pompeyanos se reirían de nosotros si les contáramos algunas de las ideas trasnochadas sobre el sexo que mantenemos hoy en día. Como llegar virgen al matrimonio, no usar preservativos, la falta de cunnilingus en el mundo, el celibato y la homofobia, entre otros retrasos del ser humano.

Según las chicas de compañía y las putas de lujo, muchos hombres acuden a sus brazos deseando experimentar un francés natural o dejarse llevar en un trío. Una casa de citas en Barcelona sirve para eso, para dar placer y abrir el mundo del sexo a tantos hombres que sufren en silencio con una novia monjina que no les toca el paquete ni harta de vino.

Parece que en el pasado no se cortaban en vivir el sexo y experimentar cuanto quisieran. No hay que añadir muchas palabras a esa postura descrita un poco más arriba. Un trío en el que no todo el mundo piensa, puesto que imaginamos dos hombres disfrutando de una mujer o un hombre de dos mujeres, pero pocas veces un hombre en medio de otro y una mujer. Un trenecito de placer.

Casa de citas en Barcelona

http://www.lavieenrose.es/es/club-de-escorts-la-vie-en-rose
08 julio 2016  - 
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