Parafilias: obsesión sexual por desmadrarse


15 diciembre 2014  - 
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Parafilias y obsesiones sexuales

Aunque muchos se dejan llevar por la tradición mundial más profunda y arraigada, y se dedican a poco más que meter y sacar en la cama, en el baño, en el sofá y como mucho en la playa o en el coche, hay otra gente que no puede evitar ir más allá en el sexo y descubrir nuevas sensaciones. A veces se puede cruzar la frontera y volver al puesto en el que se estaba y otras, ese avance puede llevarnos a practicar lo que nunca pensamos que haríamos. Las parafilias, esas formas de excitación sexual al límite.


Parafilias

Primeramente, definamos lo que es una parafilia. Entendemos como tales aquellas formas de excitación y gratificación sexual que dependen de una fantasía y de llevar a cabo un comportamiento atípico y extremo. Una parafilia puede implicar objetos como ropa interior o animales o un acto como puede ser el de exhibirse o hacerse daño uno mismo.

Se identifica una parafilia cuando ese objeto y esa situación se hacen absolutamente indispensables para conseguir excitación sexual y placer .

Las parafilias son vistas como algo desagradable, inusual o anormal, como el exhibicionismo, el voyeurismo, el restregarse contra personas que son desconocidas, el sadismo  (infligir dolor y humillación a otro), masoquismo  (ser humillado) o llamadas por teléfono obscenas.

Otras parafilias van mucho más allá, como la excitación por medio de excrementos, orina e incluso cadáveres. ¡Eso sí que es la bomba!

Sexting

Freud se volvería loco hoy en día con esto de las nuevas tecnologías y el sexo. ¡Hay tantas cosas que descubrir! Por ejemplo, follar mediante mensajes de texto. ¡Qué cosa tan maravillosa! Todo fantasía y nada de contacto. Bueno, sobre la cantidad de mensajes de contenido sexual que se envían en el mundo por hora, creemos que no hace falta buscar estadísticas de Intrastat, simplemente, basta con echar un poco de imaginación. El sexting está de moda. Ya que nos quedamos en casa para chatear, conocemos parejas en páginas web, y nos dedicamos a “guasapear” con la gente cuando estamos acompañados de otra, ¿Por qué no crearnos la fantasía de que hacemos buen sexo por medio de mensajes? ¡Pues también tiene su morbo!

Sexting… sí, reconozcamos que la palabra es muy bonita pero hay otras que suenan mejor.

Hibristofilia

No lo busque en el diccionario de la Real Academia Española porque no hay nada que explique qué es esta parafilia. Sin embargo, si la describimos  un poquito, seguro que capta el significado especialmente si es mujer. Al contrario que la mayoría de las parafilias, esta parafilia es muy de las féminas.

Consiste en la atracción que sienten las mujeres por aquellos chicos malotes, especialmente criminales, asesinos, es decir, malos de verdad. En algún momento de la vida, casi toda mujer se ha sentido atraída por un hombre que no era el que más le convenía, pero en algunos casos llega al extremo de la hibristofilia. Recordemos el caso del “asesino de la katana”; aquel joven murciano que decapitó a sus padres y a su hermana en una noche bañada de sangre, y que posteriormente, tras su ingreso en prisión, recibía cientos de cartas de chicas de toda España deseando entablar una relación sentimental con él. ¿Hola?

Los psiquiatras han dedicado parte de sus investigaciones a este extraño comportamiento femenino y solo pueden justificarlo de dos formas. La primera, que la mujer haya sufrido malos tratos toda su vida y desee entablar relaciones con hombres que están condenados a estar en la cárcel. La segunda, mujeres que quieren padres para sus hijos extremadamente fuertes y temidos.

La hibristofilia es una de las parafilias más interesantes, pues en no pocos casos, son ellas las asesinas en potencia que convencen al hombre para que ejecute su letal sueño de acabar con alguien.

Exhibicionismo

Esta parafilia es mucho más conocida por todas, pues no es nada raro que un hombre se saque el pito en un parque delante de una mujer.

Los exhibicionistas solo quieren exhibirse y rara vez llegan a agredir sexualmente, sin embargo, son inmensamente felices con sacar a relucir su amiguito y masturbarse en una plaza llena de mujeres tomando café.

¿Quién no tiene una historia que contar sobre esta parafilia? Ocurre en un paseo, en un jardín, en un portal, en un coche y en cualquier sitio en el que el hombre en cuestión piense que puede satisfacer su deseo sexual de ser visto jugando con su pito.

Voyeurismo

El voyeurismo es el placer, la excitación conseguida por medio de mirar a otros que no saben que están siendo observados en actos cotidianos como hacer unas lentejas, ducharse, hacer pis, limpiar la casa y por supuesto cambiarse de ropa.

El voyeur es aquella persona, generalmente hombre, que se escapa de su casa y deja a su esposa viendo Gran Hermano mientras él se dedica a mirar por las ventanas del barrio. ¿Acaso los seguidores de Gran Hermano no son todos unos voyeurs de la leche?

¿Tenemos todos algo de voyeurs? Si viera a su impresionante vecino cambiarse de pantalón, ¿correría la cortina o seguiría mirando? Si su simpática vecina está preparando una ensalada, inconsciente de que la observa, ¿dejaría de mirarla o disfrutaría un poquitín del momento?

La combinación explosiva

La combinación más explosiva es el matrimonio entre una exhibicionista y un voyeur. Cuando la esposa lleva a su maridín al psiquiatra para tratarle su enfermedad, ésa que le hace correrse de alegría al mirar a través de las ventanas, resulta que el médico descubre que si él es un voyeur consumado, ella es una exhibicionista de primera. Desea la mirada sobre ella en cualquier momento, deja la puerta del baño entreabierta a propósito, se cambia de ropa de espaldas a su marido sabiendo que él la devora con sus ojos. Un tal para cual. ¡Qué bello binomio! ¡Y cuánta diversión!

En próximos post analizaremos más parafilias, sus síntomas y causas no desde el punto de vista médico sino desde el humor y la curiosidad por saber mucho más de nuestros impulsos sexuales, pues ahí están y son tan nuestros como nuestra propia piel.

15 diciembre 2014  - 
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