Parafilias. La Hibristofilia


21 noviembre 2013  - 
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Parafilias. La Hibristofilia
La hibristofilia fue definida por el sexólogo John Money como una parafilia en la que una persona experimenta gran excitación y placer al mantener relaciones sexuales con otra de la que se sabe que ha cometido crímenes tales como violación, asesinato o robo armado.

Este tipo de comportamiento parafílico es conocido coloquialmente como el “Síndrome de Bonnie and Clyde”. En algunos casos, la persona encuentra gran placer en relacionarse con alguien que ha estado en la cárcel, en otros, esta parafilia puede empujar y presionar a la pareja a que cometa un crimen.

Cosa femenina

La persona que sufre de
hibristofilia, puede que contacte con otra que ya ha estado en prisión y que no goza de una buena reputación, conocida porque ha sido vista en los medios de comunicación. Por ejemplo, es bien sabido que los asesinos en serie, particularmente aquellos que han recibido una gran publicidad en los medios, reciben muchos correos electrónicos de admiradoras (de las que una buena parte serán típicas ejemplificaciones de hibristofilia).

Asesinos muy peligrosos como Charles Manson, Jeffrey Dahmer, Richard Ramirez y Ted Bundy han recibido este tipo de correros de contenido sexual. Comparado con otros comportamientos parafílicos, la
hibristofilia es bastante inusual en cuanto a que es más común en mujeres que en hombres, por regla general, las parafilias se manifiestan mucho más en hombres. En el año 2006 se publicó una investigación donde se señalaba que la hibristofilia era mucho más común en las mujeres, tanto en grado como en disposición.

¡Malo mío!

Según la web del libro Love Art History (LAH), hay dos tipos de hibristófilos, por un lado la hibristofilia pasiva y, por otro, la agresiva. La primera se manifiesta en aquellos que sin ánimo de cometer crímenes de ningún tipo gustan de practicar sexo con parejas que sí están inmersas en el mundo del crimen, como prisioneros o asesinos en serie.

La web subraya que “estas mujeres están psicológicamente afectadas, quizá sufren alucinaciones y excusan lo que estos sujetos han hecho contra la sociedad. En su mundo, ellas creen que mantienen una relación especial con esos hombres y que su amado asesino en serie jamás les haría daño. Piensan que pueden cambiar a su hombre y hacer realidad su fantasía de amor. Las hibristofilas pasivas tienden a dejarse seducir y engañar por hombres que las atraen”.

Hazlo tú por mí

El segundo tipo, las hibristofilas agresivas, empujan y animan a sus parejas masculinas a cometer crímenes. Esas personas, generalmente mujeres, según la web de LAH “ayudan a sus amantes a poner el cebo a sus víctimas, esconder los cuerpos, cubrir sus crímenes e incluso cometiéndolo ellas mismas. Se sienten atraídas por sus amantes porque ellos son criminales y violentos pero aún así, desean su amor sin llegar a entender que ellos son psicópatas que las están manipulando. Ambos casos de hibristofilia tienden a terminar siendo relaciones abusivas e insanas”.

El estereotipo del bad boy

Las razones que encontramos debajo de un tema tan extraño son especulativas ya que no se ha llegado a detectar la verdadera razón de este comportamiento tan raro. Podría ser que aquellas personas sexualmente atraídas por los criminales –particularmente aquellos que son conocidos y expuestos en los medios de comunicación con frecuencia- pueden ansiar su atención. Otro motivo puede ser que perciben la violencia como algo “ultra masculino”. Como ha señalado Cara Bruce en el libro The Thrill of the Killer “las mujeres, especialmente las adolescentes, tienen la desgraciada reputación de querer encontrar como pareja a un chico malo.


El estereotipo de un chico malo es típicamente de Estados Unidos. En él, encontramos el machismo y el individualismo. La mayoría de las mujeres confiesa que ha caído enamorada alguna vez en su vida de uno de estos estereotipos en el amplio espectro del bad boy. Puede que sea entendido como el mayor tabú, por lo tanto el mayor afrodisíaco. Consecuentemente, las mujeres que no consiguen superar la fijación por uno de estos elementos se convierten en hibristófilas porque la imagen del bad boy está relacionada con la excitación sexual que necesitan.

Otras explicaciones

Desde una perspectiva evolutiva, puede que estas mujeres tengan algún impulso subconsciente evolutivo y crean que su hijo tiene más posibilidades de sobrevivir si tiene un padre así. Otra razón señalada en la web de LAH, es que la excitación experimentada al mantener relaciones con un criminal sea producto de sentirse poderosas, por lo tanto con un matiz narcisista.


El psicólogo John Money señala que un proceso contradictorio mental podría subyacer en este extraño comportamiento: el proceso contradictorio convierte lo negativo en positivo, la tragedia en triunfo, la aversión en adicción. Dos ejemplos de procesos contradictorios son practicar bungee o subirse en la montaña rusa. Aquel que los experimenta por primera vez puede sentir pánico pero después de unas cuantas veces más puede descubrir que disfruta muchísimo, incluso el éxtasis. Esto se debe a que el cerebro libera sus endorfinas cada vez que el sujeto repite experiencia y termina reemplazando el terror por placer.

La escritora Sheila Isenberg ha entrevistado a muchas hibristofilas en su libro Women Who Love Men Who Kill. Algunas de las entrevistadas reconocen que sabían que su relación era algo moralmente equivocado y otras como una alucinación con fantasías idealizadas. La mayoría de ellas no son nada especial, mujeres corrientes con trabajos de lo más común como enfermeras o profesoras, aunque la mayoría de ellas había estado en relaciones en las que su pareja era violenta o abusiva.


Con el hombre en la cárcel, podría argumentarse que las mujeres se sentían seguras y por lo tanto en una posición de poder. Por supuesto, ninguna de las relaciones pudo ser identificada como normal ya que la mayoría de mujeres solo mantenían relación vía correo electrónico o carta o solo viendo a su amado muy rara vez en persona

No sabemos mucho más acerca de las hibristófilas pero sí podemos decir que por lo general no tienen una autoestima muy alta, son de personalidad insegura y han sido víctimas de abusos sexuales o físicos. Esto las hace ser más vulnerables en cuanto a sus
preferencias sexuales
. Muchos psicólogos manifiestan que estas mujeres no son víctimas en absoluto ya que quieren conducir sus impulsos violentos hacia aquellos que los pueden hacer realidad en un crimen, por ejemplo.
21 noviembre 2013  - 
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