LOS DEL PUNTO G EN EL CULO, SOIS VOSOTROS


02 noviembre 2016  - 
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LOS DEL PUNTO G EN EL CULO, SOIS VOSOTROS

Muchos hombres prefieren pasar su tiempo libre en las casas de citas o burdeles de Barcelona. Allí conocen a escorts y putas y no tardan mucho en irse a la cama con ellas. Practican sexo en pocos minutos. Chupan pezones, comen coños y algunos hay que saben dónde encontrar el punto G femenino. Pero pocos, muy pocos, saben qué hacer para encontrar el punto G masculino. Por ignorancia o tabú, el máximo placer del hombre pasa como una barca silenciosa por el mar de sus vidas. Hoy en nuestro querido blog, “las mujeres son muy putas, pero los del punto G en el culo, sois vosotros”.

Empecemos como gente seria. ¿Por qué decimos punto G masculino? Ernst Gräfenberg era un experimentado sexólogo que dedicó su vida a investigar la sexualidad humana. Felizmente descubrió que el máximo placer está al alcance de todos y cada uno de nosotros. Maravilloso, ¿verdad?

¿Dónde podemos encontrar al responsable del súper orgasmo de los hombres?

El punto G masculino está a unos cinco centímetros dentro del recto. Metiendo el dedito ligeramente curvado y con un poco de tacto, deberíamos encontrarlo. Es una glándula, del tamaño de una nuez pequeñita. La próstata es la responsable de orinar o eyacular, según el momento.

Básicamente, los órganos masculinos están conectados con muchísimas terminaciones nerviosas a ésta. Por eso, debidamente estimulada, puede incrementar el placer del orgasmo  en un 500% aproximadamente. Cifra que nos acabamos de inventar pero hágase a la idea de que por ahí van los tiros.

Si esto de que le metan un dedito por el culo para estimular el punto G masculino no le convence, siempre puede quedarse en el umbral. La otra opción es darle placer al perineo que es la piel entre el escroto y el ano. Indirectamente, despertará a la próstata pero ya sabe que no es el verdadero punto G masculino. Es como si dijéramos: a falta de pan, buenas son tortas.

Me encanta mi punto G masculino, ¿soy maricón por eso?

Si usted se preocupa por si es maricón o no, probablemente lo sea. Un hombre hetero, convencido del placer femenino y libre en la cama, no se plantea si es gay o no. Solo se dedica a disfrutar del sexo con todas las que pueda.

El macho ibérico tiene restringido el uso de su culo excepto para cagar. Ahora que estamos en la celebración de los difuntos, entonemos un himno fúnebre por todos los anos desaprovechados, metidos en un ataúd y destinados a soltar mierda sin otro objetivo en sus vidas.

El ano es la entrada al súper orgasmo. El ano es la puerta al punto G masculino. No se trata de ser maricón o no, solo de aprovechar todas las posibilidades que nos brinda la Naturaleza para vivir experiencias sexuales más allá de los tabúes, machismos y estupideces.

¡Voy a dar el paso!

Bien. Tras muchas vueltas y guiados por la indomable curiosidad, decidimos probar el punto G masculino. Primero de todo, higiene. Vaya a comprarse un enema a cualquier farmacia. Hay que limpiar la zona tanto como pueda. A menos que le vaya la coprofagia y le guste mezclar sexo y caca, hay que sacar toda la mierda fuera.

Cuando tenga las tripas vacías de excrementos, ya puede empezar a jugar. ¿Ha sido tan valiente y confiando que se lo ha dicho a su novia o esposa? Quizá a ella le va la marcha y está más que dispuesta a follarse a su maridín y observar los maravillosos efectos del punto G masculino.

O puede que no. No se atreve a pedírselo a su pareja, prefiere la profesionalidad y discreción de una escort o señorita de compañía. Hay miles de perfiles de putas en Internet. Hemos de seleccionar la que más nos gusta y mejor domina el arte del punto G masculino.

No está de más hablar por teléfono y decirle nuestras intenciones: me gustaría probar el punto G masculino, si no, se me va a pasar el arroz. La escort cazará al vuelo sus deseos y los hará realidad.

Las mejores posturas G

Vamos a dar algunas ideas, pero cada hombre se sentirá más cómodo a su manera. Es cosa de dos y ambos deben encontrar esa comodidad para que sea una buena experiencia. Puede ponerse a cuatro patas o acostado y llevar las rodillas hacia el pecho o boca abajo con una almohada bajo las caderas. Cualquier postura vale mientras deje el culito a mano.

Una vez posicionados no se olvide de aplicar el lubricante. No queremos que le dejen el ano como un tomate. Por eso, y dado que éste no lubrica, debe acordarse de aplicar tanto como necesite para facilitar la entrada en el recto de los dedos, el consolador o lo que ustedes hayan decidido usar.

A unos cinco centímetros de la entrada del recto debería encontrar el punto G masculino. Paciencia y cuidado, llegará un momento en el que el hombre dé un grito de placer. Recuerde doblar las falanges, no es cuestión de imitar una barra de hierro. Como en todo en la vida, hay que ser flexibles. También en la búsqueda del punto G masculino.

Para una primera vez, respetemos su culo.

No se trata de sacar y meter, ¿okey? Se trata de estimular con calidez, simpatía y delicadeza. Cuando el hombre está más acostumbrado quizá haya que meter la quinta marcha pero para una primera vez, respetemos su culo.

Las mejores escort y putas de Barcelona recomiendan mover el dedito con suavidad, presionar la próstata con cariño, sin sobresaltos, y lo más importante, observar al hombre si realmente está disfrutando o no. Siempre hay que adaptarse al ritmo del otro y tener presente su placer y no solo el nuestro.

La pregunta del millón: el uso y disfrute de mi punto G masculino ¿podría ocasionarme un cáncer de próstata? No, claro que no. De hecho, el súper orgasmo que proporciona expulsa las toxinas acumuladas en la glándula. Así que viene muy bien para evitarlo. Venga, ¡a por el enema!

02 noviembre 2016  - 
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