FETICHES SEXUALES: MÁS ALLÁ DEL VANILLA SEX


13 octubre 2016  - 
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FETICHES SEXUALES: MÁS ALLÁ DEL VANILLA SEX

Fetiches sexuales, fantasías sucias y perversas, parafilias. ¿Cómo lo podríamos definir? Todo aquello que vaya más allá del vanilla sex. Los fetiches sexuales son los juegos o las obsesiones, claras u oscuras, graciosas o impresionantes. Una infinidad de prácticas sexuales. Algunas se conocen por lo comunes que son pero otras no podemos saber ni que existen hasta que no nos metemos en el juego. Hemos escrito en varias ocasiones sobre las parafilias, adentrémonos hoy en el conocimiento de algunas de ellas.

Fetiches sexuales de cada día

Puede que un señor o señora psicóloga se enerve al leer nuestra humilde definición de fetiches sexuales o parafilias. Sería algo así: Todo aquello que va más allá del sexo vainilla. ¿Y qué es eso del sexo vainilla? El sexo practicado con represión, sentimiento de culpabilidad y cara de tonto.

La parejita que practica saca-mete sin más creatividad, sin sexo oral ni posturas cachondonas, sin lenguaje sucio, con la luz apagada y los ojos cerrados. La muerte en vida.

¿Cuántos de ustedes practican sexo vainilla y no lo sabían? Pues sepan que es hora de comerse un coño.

La menstruación está poco valorada

Una vez que hemos decidido que no queremos ser practicantes de vanilla sex, hemos de aprender algo de cultura general sexual. No se preocupe. Para eso está en el blog de putas calentorras más apropiado.

En el mundo en el que vivimos, la menstruación está poco valorada. Sepa que la hematolagnia es la excitación sexual por medio del uso de la sangre. Aquí enmarcamos el vampirismo y, en cierto modo, también el sado pues si hay mucha agresividad, la sangre brota.

Las personas que se ponen jugando con sangre y que la necesitan en su actividad sexual para llegar al orgasmo, desean pasar la velada con una bellísima escort que tenga la regla. Algunos clientes que trabajan en el sector sanitario se pueden hacer con bolsas de sangre y vivir su experiencia sin tener que recurrir a los cortes.

Hay escorts dispuestas a practicar la hematolagnia, quizá el cliente les pedirá que se dejen morder o hacerse heridas; otras preferirán otros fetiches sexuales.

La erótica de las máscaras

¿Se acuerda de la lujosa orgía que se representaba en la película Eyes Wide Shut? El rollo erótico lo aportaban las máscaras. La preciosa prostituta de kilométricas piernas, dulce voz y gran máscara veneciana con plumas negras.

Si tiene una mínima cultura de pelis porno, también habrá visto la típica en la que los hombres llevan puestas máscaras de lucha libre.

Las máscaras son para muchos el punto oscuro de una relación sexual. El anonimato, cubrirse la cara, como si nuestra compañera sexual pasara a ser una completa desconocida.Quizá si los folladores no se ven los rostros, puedan liberarse de sus prejuicios y ¡follar a gusto por fin!

El último placer del ahorcado

David Carradine, el cantante de INXS y tantos otros, cedieron al último placer del ahorcado. La asfixia erótica es esa combinación de asfixia y masturbación que lleva al máximo orgasmo. Aunque parezca mentira, muchos hombres prefieren jugar con fuego a quedarse con la duda. Se quedan en la mejor paja de su vida. Los fetiches sexuales pueden resultar mortales. También tienen un lado oscuro aparte del morbo y el orgasmo.

Las escorts nos cuentan que solo algunas saben practicar correctamente la asfixia erótica. Si se les fuera la mano, podrían matar a su calentorro cliente. El punto medio entre la interrupción de la respiración y la corrida es todo un arte muy arriesgado. Está bien lejos del vanilla sex, ¿verdad?

Otras, nos comentan que hay clientes absolutamente metidos en el mundo de los pies y los tacones. La podofilia y la altocalcifilia son los fetiches sexuales correspondientes. ¿Piensa que un hombre no pagaría por hacerle la pedicura a la escort y después besarle y chuparle los pies? Se equivoca. ¿Piensa que un hombre no se llevaría a una escort de zapatería en zapatería solo para ver cómo se prueba unos tacones tras otros? Se equivoca de nuevo.

¿Estudias, trabajas o asesinas en serie?

En general, los hombres son más proclives al juego con los fetiches sexuales, sin embargo, hay una parafilia que es propia de las mujeres. La hibristofilia. ¿Cuántas películas le vienen a la cabeza si hablamos de una mujer que se enamora de un hombre demasiado duro, un criminal, por ejemplo?

La hibristofilia es la atracción por los hombres malos. Si hace una pequeña investigación en Internet, verá la multitud de casos de mujeres que se enamoran de un asesino en serie y empiezan a escribirles cartas confesándoles su amor mientras éstos cumplen condena.

Los psicólogos dicen que es una forma de sentirse protegidas pues están con el más malo del lugar; que es una manera de asegurarse los genes del macho más fuerte; que es una forma de amor seguro, pues él está en la cárcel de por vida.

No lo sabemos. Pero de los fetiches sexuales quizá la hibristofilia sea uno de los más flipantes. En un grado más suave, las mujeres se enrollan con el traficante del barrio.

Ositos de peluche, robots, coches y motos, desastres naturales, fuego, comida, hielo, un color, una textura, un disfraz, una ventana indiscreta, un accidente de tráfico. Cualquier cosa es buena para ponerse cachondo y correrse de gusto.

Los fetiches sexuales son tantos que no podemos abarcarlos ni en cien posts. En realidad, todos tenemos preferencia por algunos de los fetiches sexuales, el punto y aparte comienza cuando es absolutamente necesario para para excitación sexual y llegar al orgasmo.

No se preocupe si nada de lo que hemos dicho le ha parecido interesante. Puede que sus fetiches sexuales sean otros aún por descubrir. Sí que nos gustaría aconsejarle salir de su rincón y dejar de limitarse al espantoso vanilla sex.

Qué menos que buscar morbo y fantasía en compañía de una bellísima escort de la nacionalidad que más le atraiga. La vida es corta y la polla no está siempre igual de dura.

13 octubre 2016  - 
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