Escorts de lujo. Entrevista a Roxi


08 mayo 2014  - 
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Entrevista con Roxi, una escort de Barcelona
“Cuando pasan cosas así, haces todo lo que al resto de mujeres le gustaría hacer; aunque si se atrevieran recibirían el nombre de putas con o sin cobrar por ello”

¿Por qué se le llama escort y no puta?

Al fin y al cabo viene a ser lo mismo, se trata de sexo pagado con muchos hombres al cabo de la semana, pero lo que rodea a una escort y lo que rodea a una puta, como se le llama normalmente, no es lo mismo. 
Escort significa acompañante en inglés, es esa persona que se contrata para pasar el rato, para tener compañía, ofrece más cosas que una puta, aunque parezca difícil diferenciarlas, pero es así.

¿Sus compañeras y usted son escorts de lujo?
Sí, lo somos, porque además de mucha experiencia en la satisfacción sexual del cliente aportamos otras cosas, como poderlo acompañar a una cena ya sea solo o con otros hombres.

Parece como sacado de las películas.
Sí, pero es que la realidad supera la ficción. A mí me llaman clientes para que les acompañe a una comida o una cena a la que quieren o tienen que ir acompañados y sin embargo no tienen con quien ir. Yo tengo un amplio armario con ropa para diferentes ocasiones, aunque debajo me gusta llevar encaje negro.

¿Qué es lo que hace que La Vie en Rose sea de alto estanding?
Yo llevo trabajando con ellos un par de años y no hay comparación entre ellos y los demás clubes. Muchos se anuncian ofreciendo la compañía de 
escorts de lujo pero en realidad las chicas no están preparadas para acompañar en cualquier situación y satisfacer al cliente con cuerpos de escándalo.

La higiene es una cosa a la que se da mucha importancia aquí, de hecho mis compañeras y yo pasamos por test de salud muy frecuentemente y nunca ha habido problemas. Los clientes pueden, voluntariamente, someterse a pruebas. También es muy importante la higiene en las habitaciones, la presencia de preservativos en cualquier parte, siempre están a mano, el uso de las duchas, etc. Un establecimiento de alto estanding no es solo un título, tiene que ser algo real, y en 
La Vie en Rose lo es.

¿Podría contarnos una cita en la que se requirió su servicio como escort de alto estanding?
Tengo más de una cita que contar de esas que son muy caras y muy lujosas. Las 
escorts de lujo de Barcelona tenemos la suerte de estar en una capital con ferias internacionales, eventos deportivos importantes, movimiento de negocios, gente que va y viene, etc.

En esas ocasiones siempre he sacado lo mejor de mí, tanto a nivel de saber estar como a nivel sexual. Aquel día nos llamaron a unas compañeras y a mí con motivo de una feria muy grande a la que viene gente de todo el mundo, para acompañar a los ejecutivos que estarían reunidos durante el día firmando contratos y por la tarde saldrían a cenar.

Nos habían llamado pidiendo expresamente escorts de lujo o alto estanding. Eran cuatro hombres, cada uno de un país, a los que citamos en el bar de La Vie en Rose para conocernos, tomar una copa e irnos a cenar.

¿Cuál fue la impresión cuando os vieron?
Quedaron muy satisfechos, era evidente que les gustábamos porque en seguida pidieron champán y empezaron a charlar con nosotras y a tocarnos con ganas. No estaban las parejas hechas, simplemente hablamos y cada uno se fue con la que más le gustó.

Éramos un grupo de ocho en total, fuimos a cenar a un sitio muy caro, hablábamos en inglés, nos reíamos y nos contaban sus viajes, sus amargadas vidas centradas en el trabajo y las ganas que tenían de retirarse a una isla con nosotras. Decían “a comer, a beber y a follar todo el día”.

El mío era un hombre mayor pero muy atractivo que no paraba de meterme la mano por debajo del vestido, me apretaba el muslo y se contenía porque no quería llamar la atención. Eran típicos ejecutivos, se portaron muy bien con nosotras, pidieron cosas carísimas y nos trajeron un regalito a cada una. No tardamos mucho en irnos a las 
habitaciones de La Vie en Rose.

¿Qué pasó cuando llegaron?
Querían follar en grupo así que cuatro se fueron para una habitación y otros cuatro nos fuimos a otra. El mío me folló directamente, venía tan caliente que no quiso ni que se la chupara, casi no tuve que tocarlo, se ve que le ponía eso, meterla sin más, sin esperar, sorprendiéndome, o quizá lo hiciera para calentar a la otra pareja sin rodeos.

Mi compañera se arrodilló frente al suyo, que no dejaba de mirarnos, y le sacó la polla del pantalón; se la metió en la boca y empezó a chupársela. El mío me dejó y se puso al lado de mi compañera quien empezó a chupársela a él también. Tal y como me habían dicho los clientes, me puse un arnés y poniéndome detrás de ella se la metí por el culo.

¡Ella era la que más estaba disfrutando de los cuatro! Después me quité el arnés y me puse delante para que me comiera el coño. Uno de los clientes se puso detrás de ella y se la metió. Hicimos un montón de posturas entre los cuatro. Para terminar, me acosté en la cama, ella se sentó en mi cara para que le comiera el coño y uno de ellos se la metió por detrás y se corrió mientras el otro miraba y luego cambiaron. En definitiva, una 
fiesta sexual por todo lo alto, de lujo, alto estanding o como quieras llamarlo, pero de esas que no se olvidan.

Así que una escort de lujo se lo pasa muy bien en su trabajo.
No siempre, pero cuando pasan cosas así, haces todo lo que al resto de mujeres le gustaría hacer, aunque si se atrevieran recibirían el nombre de putas con o sin cobrar por ello. A mí, como ya me llaman así me dedico a disfrutar. (risas)

08 mayo 2014  - 
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