Entrevistamos a Soraya, Escort Egipcia, Diamante y Joya del Nilo


21 noviembre 2013  - 
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Entrevistamos a Soraya, Escort Egipcia, Diamante y Joya del Nilo
Elegante, morbosa, simpática y muy cachonda. Así se define ella misma, Soraya, una Escort Egipcia recién llegada a Barcelona desde las orillas del Nilo. Una rubia atractiva de cuerpo increible que hará las delicias de los hombres más atrevidos en La Vie en Rose

¿Cómo estás?

Bien, empezando la semana, con muchas ganas de trabajar, ha llegado el frío de pronto, a muchos les gusta buscar el calor ahora, pasarlo bien y conocer nuevos clientes.

¿Es así como resumirías tu trabajo?

Sí, más o menos es así. Una vida de diversión, mucha noche, muchas copas, cenas por ahí en restaurantes caros y sobre todo muchos hombres. Aparte de hacer ejercicio, trabajar y dormir no hay tiempo para mucho más.

Lo dices como si fuera una vida de color de rosa.

Sí, pero no es así, también tiene sus partes oscuras, como todo trabajo y como toda forma de vida. Por ejemplo, la partes buenas para mi gusto son las cosas fáciles, superficiales, una conversación que no va muy allá ni se mete en terreno personal, unas relaciones donde no te complicas ni se complican ellos, y mucha variedad de días y noches y lugares y de todo.

Hasta ahí toda la vida de color de rosa que yo llevo, igual que donde trabajo (risas). Por otro lado, a veces mucha soledad precisamente porque las relaciones que hago son de trabajo y no profundizan en nada, pero como te he dicho antes, al mismo tiempo, me gusta así. No me quejo.

¿Cuanto tiempo llevas en la profesión?

Tengo veintitrés años, llevo muy poco, un año, creo. En mi país pensaba en ejercer de prostituta, como escort, pero las normas de seguridad y sanidad no son como aquí, allí puedes tener algún problema serio con las enfermedades o con el trato con los hombres, aquí, no, todo está mucho más controlado. En La vie en rose puedo ser escort pero en otro sitio no lo tengo tan claro, no todas pueden trabajar aquí tampoco.

¿Cuánto tiempo piensas seguir?

Creo que un par de años más. Hasta los veinticinco, cuando haya hecho suficiente dinero. El ritmo de trabajo es bueno y tengo otros planes para cuando pase este tiempo. La mayoría de mis compañeras quieren lo mismo, un tiempo de trabajo en el mejor establecimiento y luego a otra cosa. Se conoce a mucha gente aquí, quién sabe qué puede salir de una noche.

¿Cómo tienes la agenda para hoy?

A ver, el principio de la semana siempre es más tranquilito aún así tengo una cita esta noche aunque si me tomo una copa por la tarde en la barra de La vie en rose seguro que conozco a algún hombre más. He quedado para cenar por ahí en un restaurante con una vista muy bonita sobre Barcelona; el cliente es un hombre mayor que ya conozco desde hace tiempo, creo que he estado con él tres veces repartidas desde que empecé a trabajar.

No es español, es polaco, creo que viene por aquí porque le gusta Barcelona, es un hombre con dinero, yo creo que tiene negocios y vive así, sin horarios que cumplir. No sé exactamente qué hace aquí pero me da lo mismo, lo pasamos bien juntos. Hablamos en inglés, tomamos una copa y nos venimos a La vie en rose. Suele alquilar una habitación con la bañera enfrente de la cama, le gusta ver cómo me baño primero para él.

¿Cómo se toma un hombre mayor el sexo?

Con este me gusta porque se lo toma con mucha calma, parece que necesitara tiempo para excitarse y se dedica a acariciar mi cuerpo, a mirarme, es de los pocos que se ponen a darme besos, por ejemplo, en la espalda o en los hombros. Eso no suele pasar, normalmente es mucho más directo todo, como chupársela y que me penetren al poco tiempo, pero bueno, lo que iba diciendo, que el polaco se lo toma de otra manera.

Me calienta primero metiéndome los dedos por delante o por detrás mientras me está pregunta si me gusta así, después se queda maravillado con mis tetas, venga acariciarlas y apretarlas, las chupa, se las mete en a boca; cuando ha pasado un rato así, ya se ha calentado lo suficiente y entonces me pide que le ponga el condón con la boca, porque dice que eso siempre le ha llamado la atención, que me siente encima de él y que me mueva despacito. Ya te digo que es algo muy diferente al resto.

Ahora, cuéntanos algo que sea completamente opuesto.

¡La mayoría! (risas). Alquilan una habitación de lujo y pagan por una hora pero nunca llega a tanto. Mira , lo normal es entrar y yo preguntarles qué quieren aunque en la barra del bar muchas veces ya hemos hablado de todo. A los hombres les gusta mucho verme de rodillas frente a ellos y meterme su pene en la boca mientras les miro a los ojos, no suelen tardar mucho en pedirme el paso siguiente.

Ahí puede cambiar mucho la cosa porque encuentras de todo, algunos me piden que les pegue como su ama, otros me preguntan si me pueden tratar duro sin hacer daño, otros quieren incluso el beso negro antes de que se la chupe, eso es otra curiosidad, lo tienen como un tabú, pero a muchos les encanta.

¿Y con las mujeres? ¿Has echo algo alguna vez?

Por aquí no suelen venir mujeres, piense que si una mujer quiere sexo lo tiene antes de que termine de darse cuenta de que lo quiere (risas), la calidad es otra cosa, no es tan fácil, pero la cantidad, cualquier mujer la tiene. No me he planteado hacer nada con otras chicas solo si me lo pide algún cliente pero o trabajo sola, otras compañeras lo hacen en dúos pero a mí no me va eso, prefiero montármelo sola. Me va muy bien. Me gusta tener a tantos hombres solo para mí. Son mis clientes, vienen por mí, y si repiten en el establecimiento me vuelven a buscar, quizá esto cambie dentro de un tiempo, pero ahora mismo es así.

Quizá eres celosa de las relaciones superficiales.

¡Exacto! Soy celosa de mis relaciones superficiales, quiero que sigan siendo así, no quiero que nadie se enganche a mí, ni laboral ni sentimentalmente. Cada uno en su sitio.

21 noviembre 2013  - 
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