Entrevista a Gemma


24 abril 2014  - 
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Entrevista con Gemma, una escort madura de Barcelona
¿Por qué llamarla a usted y no a otra escort más joven?

En esta profesión muy pronto nos ponen el adjetivo de madura pero es que aquí el matiz de la edad avanza demasiado rápido. Madura en otro sector sería de cincuenta años para arriba pero como acompañante es mucho antes. Aparte de eso, la experiencia es una característica muy importante y propia de una 
escort madura de Barcelona.

¿A qué se refiere con experiencia?

Está claro que en esta profesión las trabajadoras estamos follando todo lo que podemos y más, aún así, las maduras podemos ofrecer una calidad que las jovencitas no pueden simplemente porque han follado mucho menos que las mayores. A todo se llega, pero de momento yo soy capaz de dar más satisfacción que una chica de veinte años.

Aparte de la evidente satisfacción sexual, ¿qué más puede aportarle a un cliente tener una cita con una escort madura de Barcelona?

Aquí vienen muchos clientes que necesitan una escort para acudir a una cena, acompañarle en una velada profesional, no sé, cosas así. Muchos de esos clientes son de edad madura incluso mayores y no quieren asistir a ese evento acompañados por una chica veinteañera porque queda demasiada clara la relación entre ellos, así que opta por una 
acompañante de Barcelona que guarda mejor las apariencias.

Otro punto a nuestro favor son las conversaciones, por fuerza, por experiencia, sabemos más que las que tienen unos cuantos años menos. Somos capaces de seguir una conversación sobre política, por ejemplo, sin decir tonterías. Unas más que otras, pero en general es así.


En definitiva, ¿quiere decir que se trata de una cita más madura?

Efectivamente. Follaremos mucho y a lo grande pero también daremos la talla en determinadas situaciones con más personas y emplearemos mejores tácticas sexuales. Lo habrá oído, sabe más el diablo por viejo que por diablo. Algo así.

¿Cómo es su vida siendo acompañante en Barcelona?

Hace tiempo que me dedico a esto, no es siempre una vida fácil ni cómoda pero para mí tienen muchas ventajas. Antes de dedicarme a ser escort estaba bien relacionada pero no tanto como ahora. Es increíble la de gente que se relaciona con este mundo, gente con dinero, poderosa, con muy buena posición. A veces voy a fiestas que de ninguna otra manera habría podido ir: vestido de noche, champán, esmoquin…

Parece que describe un cuento de hadas…

En absoluto. Es un trabajo duro esto de ser acompañante en Barcelona, y además totalmente diferente al resto de empleos. Es un ámbito profesional pero se mezcla con lo íntimo porque el cliente muchas veces se pasa mucho tiempo hablando de sí mismo, de sus problemas, solo quiere que le escuchen, que le entiendan, a veces, incluso les gusta escuchar un consejo. También la escort ofrece su intimidad aunque solo física.

¿Sería eso otra de las ventajas de una escort madura de Barcelona?

Sí, claramente eso sería de las ventajas más grandes porque una escort madura sabrá mejor dar un consejo a un hombre mayor que una que no lo es.

¿Con qué servicios cuenta su perfil?

¡Con todos los necesarios y mucho más! Mis clientes hablan por mí, desde que entré en el negocio siempre he tenido. A ver, a modo de sugerencia diré que lo que más me gusta es comerme una buena polla durante mucho rato, garganta profunda, ya sabe, y facial.

Es decir, me gusta que cuando se corren lo hagan en mi cara. Muchos me han dicho que soy la mejor, tengo práctica, aparte de eso mucho más cosas pero prefiero desvelar mis secretos a quien quiera probarlos.


¿Podría contarnos una experiencia que recuerde especialmente?

Me viene muchas a la cabeza pero si tuviera que elegir una contaría aquella en la que vinieron dos matrimonios. Iban de fiesta, bebidos y disfrutando mucho de la noche. Eran extranjeros, suecos, muy guapos tanto ellos como ellas. Se metieron en el bar de La Vie en Rose y se pidieron unas copas. Era noche de fin de semana y estaba muy animado el local. Yo me acerqué porque se les veía tan divertidos que no quería perdérmelo.

Además no es normal ver mujeres por aquí y a mí me gustan también con lo que me puse de charla. Ellos ya iban bien calientes porque yo les tocaba la polla por encima del pantalón e iban durísimos y ellas húmedas. Se lo tomaban todo sin darle importancia, eso entre matrimonios españoles sería impensable, pero ahí estaban ellos, metiéndose mano unos a otros, yo a todos ellos y todos ellos a mí. Les propuse subir a una de las 
habitaciones de lujo y allí dentro la montamos buena.

Ellos se acostaron en la cama con una mujer mientras yo de pie me liaba con la otra a la vista de todos. Le tocaba las tetas y le chupaba los pezones, mis manos recorrían sus piernas y se metían por debajo de su tanga. A mí me ponía un montón eso de que me miraran, pero dejaron de mirar y se pusieron a comerse a la mujer que había sobre la cama.

Estaba con las piernas abiertas y dos hombres comiéndole el coño, la que tenía conmigo se sentó en el borde de la cama y yo me puse a comérselo; de pronto tenía a uno de los hombres follándome por detrás, la otra pareja también estaba follando. Hubo un momento en el que solo veía carne, flujo y semen resbalando por la piel. Uno de los hombres, se puso mi boa de plumas y pidió que me lo follara con un arnés con polla de silicona. Quería disfrutar sin prejuicios y lo hizo, igual que yo.

Esa parte no la olvidaré nunca; reconozco que le hice un poco de daño a propósito, igual que tantas veces me lo hacen ellos a mí, pero pareció gustarle más aún y no se quejó. Eso no lo había hecho hasta ese momento, me encantó que fuera todo tan natural, solo pasa con gente liberada.


Gente liberada y también madura.

Exacto, viven el sexo de otra manera, como debe ser, abierto y experimental.
 
24 abril 2014  - 
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