EN CUESTIÓN DE FETICHES, GANA JAPÓN

Japón, el rey de las fantasías más sucias y perversas. El padre de las geishas y de las escorts japonesas en Barcelona. Una sexualidad desbordada, la nipona.

30 enero 2017  - 
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EN CUESTIÓN DE FETICHES, GANA JAPÓN

En una calle cualquiera, una máquina dispensadora de medias de colegialas. Otra que muestra bragas usadas. Hombres maduros leyendo comics porno sin esconderse.

Esto es Japón, el país que hace que los demás parezcan mojigatos.

Japón, el rey de las fantasías más sucias y perversas. El padre de las geishas y de las escorts japonesas en Barcelona. Hoy en nuestro querido blog, vamos a seguir el rastro de una sexualidad desbordada. La nipona.

Un restaurante de culos

Los japoneses son la leche. ¿Quién podría pensar en un bar para comer culos?. No es una exageración. Existen de verdad. El cliente se sienta en una mesa cara a la pared en la que por un amplio agujero por donde se asoma un culo. Al otro lado, una japonesa que se entretiene con su móvil. El hombre puede admirar, tocar y lamer cuanto desee.

Limpieza de oídos y final feliz

Increíble. ¿Aparte de los japoneses, nadie podría unir dos cosas tan dispares? Para ellos, la limpieza del oído es algo maternal, una experiencia de confianza, pues el oído es muy sensible y de difícil acceso. Los japos piensan que es romántico y excitante. Si te toca el oído, también te puede chupar la polla, ¿no?

El cliente pone su cabeza en el regazo de la escort japonesa y ésta le limpia el oído. De una cosa se pasa a la otra y ya se sabe. Una mamada viene fenomenal para redondear la experiencia. Si alguna vez va y quiere probar esto de que le limpien los oídos y le coman la polla después, ha de decir a la madame del burdel “mimikaki” y sus deseos serán cumplidos.

Gaman Kao: La cara paciente

Uno de los fetiches japoneses más extraños son las pelis porno que muestran la cara paciente. En ellas, la actriz muestra su cara por un agujero. En la sala, se desarrolla todo tipo de escena sexual, pero ella sólo las observa con paciencia. La peli solo muestra su cara.

Datch Waifu: la esposa holandesa

Datch Waifu proviene de la costumbre de los marinos holandeses de dormir con una almohada que les aliviaba del calor sofocante cuando dormían. La versión japonesa de esto, es una muñeca erótica que puede llegar a costar 6.000 dólares. Si el cliente no está contento con ella, puede devolverla al fabricante quien le organizará el funeral.

Disfrutar de los pedos en la cara

La mujer ha sido educada tradicionalmente en Japón para no airear sus ventosidades delante de un varón. Pero ellos, no queriendo perderse la experiencia, han hecho todo un fetiche de ella.

El cliente, desea escuchar, oler y sentir los pedos de las chicas. Cuanto más alto, fuerte y aromático, mejor. Hay que poner la cara en el culo y no perderse el más mínimo detalle.

Almohada con dibujos Manga

Otro de los flipantes fetiches son las almohadas con el dibujo de personajes Manga. Y no nos engañemos, que las almohadas son para lo que son. Pues tienen un agujero que se puede retirar y lavar. Allí uno por la mañana dirige la estrategia de Nissan y por la noche se restriega la polla con su almohada.

Ha Daisuki: una boca sana

Es la fantasía de la boca, pero no para hacer mamadas sino para lo más simple. Se trata de un fetiche en el que vemos cómo los protas comen, se cepillan los dientes, se pasan la seda dental y usan enjuagues bucales. Y el mascar chicle es altamente erótico. ¿Sorprendido?

Imekura: la perversión del lugar

En realidad, la reproducción de lugares para excitar la sexualidad no es cosa japonesa. Podemos encontrar sitios así por todo el mundo. Sin embargo, cuando hablamos de fetiches extraños, por lo general, Japón se lleva la palma.

Imekura trata de la fantasía de la escena o lugar en los que se practica sexo. Puede reproducir un avión, un aula de una escuela, un vagón de metro atestado de gente. No en vano, los trenes en Tokyo hace años que se separaron en sexos para evitar los abusos sexuales que denunciaban las mujeres todos los días.

Corte de cabello

Al igual que los fetichistas de la boca y el cepillado de dientes, los del corte de cabello ni están interesados en el sexo ni en el desnudo. Las “pelis porno” para este público muestran a una modelo con una peluca bien larga y cómo recibe el cambio de look.

A tortazos

A los japoneses les ponen las hostias bien dadas, pero entre mujeres. Eso de ver cómo reparten a diestro y siniestro les calienta mogollón. Las pelis porno de este género, filman a chicas dándose tortas, eso sí, como por sorpresa.

Yendo un poco más lejos, los que hacen la cinta salen a la calle y les piden a las mujeres que den hostias inesperadas a otras. Imaginamos que a cambio de una buena pasta. O quizá a ellas también les ponga darlas.

Bebigyaru o Kosupure

Bebigyaru es la forma de referirse a un bebé niña. La obsesión de los japoneses por los disfraces llega mucho más lejos de lo que nos esperamos.Es una fantasía nacida hace unos años y creada por los hombres de mediana edad que estaban hinchados a trabajar. Llegar a casa, ponerse unos pañales, beber de un biberón, e incluso mamar de una teta, era todo lo que deseaban en la vida.

Zettai Ryokiu, el territorio absoluto

Si alguna vez ha visto a las japonesas vestidas con minifaldas de vértigo y unas calcetas por encima de la rodilla, ya sabe de qué va esta fantasía. El modelo lo vemos en los dibujos Manga, los cómics y las películas. Para ellos lo calentito del asunto es ese espacio visible entre la calceta y la minifalda al que llaman “territorio absoluto”.

Y así podríamos seguir todo el tiempo. Indagando en las fantasías del país del Sol Naciente. Los japoneses deben pensar como cantaba Chenoa: cuando tú vas, yo vengo de allí. Y es que para los fetiches llevan la delantera al resto del mundo. ¡Y, encima, cocinan bien!

30 enero 2017  - 
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