ELLOS LO QUE QUERÍAN ERA FOLLAR


16 diciembre 2016  - 
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ELLOS LO QUE QUERÍAN ERA FOLLAR

¿Cuántas veces has escuchado eso del “oficio más viejo del mundo” queriendo referirse a la prostitución? Seguramente, muchas. Sin embargo, grandes teóricos de la materia han acordado que la profesión más vieja del mundo no es la prostitución sino la agricultura. Por aquello de primero resolver el hambre y después el hambre sexual. ¿Te convence la hipótesis?

Después de haber resuelto esta discusión planetaria, vamos a dar paso a un pequeño y ameno repaso a, siguiendo con la frases cliché, los orígenes del segundo oficio más viejo del mundo.


Una tarde de charla putesca


Charlamos con las escorts en Barcelona que se dejan caer por La Vie en Rose y les preguntamos si saben algo de los comienzos de su profesión. La escort de lujo nos contesta “Yo soy puta de toda la vida” y continúa con una reflexión de lo más interesante: “Si no hay amor, todos nos prostituimos por algo. Hombres y mujeres. Ellos, si trabajan, ofrecen una estabilidad a cambio de sexo. Ellas se casan y ofrecen sexo a cambio de una estabilidad. O sea, que cada uno da algo a cambio de algo. Ninguno pierde el viaje.”

Pero el amor es otra cosa. 'Contigo pan y cebolla', dice el refrán; y lo contradice otro del refranero español: 'cuando no hay dinero, el amor salta por la ventana'. “Si todos damos algo a cambio de algo, no entiendo por qué tanto tabú con las putas”, nos comenta la chica de lujo y se nota que se queda muy pancha.

La escort egipcia nos hace otra reflexión para tener en cuenta: “Las putas siempre hemos estado ahí. No sé si hemos sido el primer trabajo del mundo o esas tonterías que se dicen, pero, vamos, que sin putas los hombres verían sus huevos reventar de tensión. Somos, de toda la vida, un desahogo para ellos y para las mujeres también. Muchas no quieren hacer ciertas cosas en la cama, como el francés o el griego. Su marido viene a vernos y asunto terminado. Todos contentos.”


La prostituta ejemplar


El Antiguo Oriente, las cortesanas europeas, las geishas japonesas, las hetairas griegas, las vestales romanas. Llámalo como quieras, pero por mucho que lo quisieran revestir de religión o cultura, ellos lo que querían era follar.

Antes, las putas y las escorts se llamaban sacerdotisas de 'fulano' o guardianas del fuego de 'mengano', pero venían a ser lo mismo de hoy. Eso sí, categorías ha habido siempre. A los hombres nos gustan las tías buenas pero no nos olvidemos que también queremos disfrutar de un buen rato. Y en ese concepto, más amplio que únicamente el sexo y unas cuantas posturas para marcarse unos puntos, aparece la prostituta ejemplar.

¿Quién es la prostituta ejemplar? Para muchos, y de ahí el éxito de las escorts japonesas, es la geisha. Una escort llena de aptitudes personales aparte, por supuesto, de las esperadas redondas y duras tetas y el contoneo de caderas.

Las geishas son el top de las señoritas de compañía. Y tan celosos están los japoneses de ellas que la entrada en los clubes está permitida solo a los nacionales. Un extranjero no puede pasar al establecimiento y retozar con una geisha. Si lo intenta, seguramente la yakuza le dé un buen par de hostias.

Poesía, música, canto, ciencia, juegos, interpretación, danza y malabarismos con el coño, son algunas de las virtudes de las geishas japonesas. Estas señoritas tienen todo lo que un hombre necesita para entretenerse.


Los frescos de Pompeya


Los frescos de Pompeya eran los que más follaban en la ciudad antes de que el Vesubio dijera “hasta aquí”. Bromas aparte, como saben, un fresco es una pintura en un mural de una casa, por ejemplo; y de ahí hemos sacado información sobre la vida sexual de su gente.

Aunque los reyes y papas europeos se empeñaron en ocultar la libertad sexual, la historia ha sobrevivido y en nuestros días los arqueólogos han descubierto, tras los muros de las habitaciones selladas, pinturas que representan las fantasías más sucias y perversas de los pompeyanos.

En nuestro querido blog hablamos de griegos, beso negro, beso blanco, corbata francesa, atención a parejas y dúos lésbicos pero eso son tonterías al lado de una de las representaciones halladas en Pompeya. Nos explicamos.

Si le preguntamos sobre un trío, ¿cómo se lo imagina usted? Un tío con dos tías, está claro; en segundo lugar, dos tíos metiéndosela a una tía. Todo para ella, ¿no? ¿Le parece una escena tórrida de alta tensión sexual?


El juego volcánico de Pompeya


A nosotros nos parece una novatada si comparamos con la propuesta pompeyana. Un trío para ellos era dos hombres y una mujer, pero, ¡atención! ¡Uno de los hombres en medio! Y recibe una porculada de su amigo al mismo tiempo que penetra a la mujer. Así todos más que contentos.

¿Y quién era el dueño de la casa con unos frescos tan didácticos y reveladores? Obviamente, esas pinturas se han descubierto en los muros de lo que era, más que probable, el burdel más guay del barrio.

No todos tenían acceso a él, solo los que más pasta poseían; y es que las escorts siempre han sabido elegir muy bien a su público. Follar sólo con los mejores bolsillos y darles lo más caliente de sus cuerpos y sabiduría sexual.


Las bailarinas suizas


La política de inmigración suiza dicen que es muy compleja, tanto como los suizos. Es difícil entrar en el país alpino y quedarse legalmente. Pero ¿cómo se las ingenia el país de los ricos para tener una amplia oferta de señoritas de compañía si las suizas pasan de serlo?

El carné de bailarina. Un carné que permite la entrada rápida en el país y quedarse una larga temporada a hacer caja sin problemas. No estamos completamente seguros, pero eso es lo que nos cuentan nuestros contactos.

Bailarinas, acompañantes, masajistas, son las sustitutas de las sacerdotisas y vestales de antaño. Total, las necesidades humanas son las mismas de toda la vida, eso sí, una vez que tenemos el estómago lleno.

16 diciembre 2016  - 
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