El Otoño y el Sexo


23 noviembre 2013  - 
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El Otoño y el Sexo
Si en la primavera la gente se vuelve loca cuando abren las flores, la sangre se nos altera y buscamos el amor, ¿qué pasa cuando la luz natural se atenúa y los árboles quedan desnudos en otoño?

Llega el otoño, a pesar de que el calor no se va, y vemos las nubes grises en los cielos anunciando lluvia, las avenidas vacías al caer la noche y las hojas caducas precipitarse pausadamente hasta descansar en las aceras de la ciudad, ¿es esto una analogía de lo que le pasa a nuestra libido?

Pues, no. Sáquese ese miedo de su cabeza, no piense que la locura de la primavera y del verano le dejarán descansar en los meses venideros. Piense que los colores del otoño son cálidos, los árboles se tiñen de amarillo, naranja y rojo; igual que nuestra energía sexual. La energia del
Otoño Sexual

Si una se para a pensarlo, no me diga que no es mucho mejor hacerlo en otoño que en verano, cuando hace tanto calor, nos agobiamos con el esfuerzo y nos muerden las nubes de mosquitos en el trasero. El otoño es la estación perfecta para asaltar apasionadamente, sí. ¡Viva el otoño!

Con lo bien que estamos bajo las sábanas al caer la tarde oscura cuando no nos apetece salir a la calle y hemos recibido una agradable visita. Por fin vuelve el plan del siglo, película en el sofá bien acompañada y una mantita por debajo de la cual empieza a pasar de todo. Y ¿qué me dice de cocinar juntos una deliciosa cena, abrir una botella de vino y compartir un postre de chocolate antes de compartir los
fluidos del amor?

Las hormonas se vuelven locas

En otoño los niveles de testosterona encuentran su punto álgido pero no crea que solo los hombres están experimentando la alegría de la sexualidad a flor de piel, también los estrógenos de las mujeres están en plena ebullición. Ellos y ellas están a tope adentrándose en el “letargo” de los meses fríos. Reconozcámoslo, nos gusta pasar el frío acompañados.

Es normal escuchar a un amigo diciendo en noviembre que le apetece encontrar a una chica, tener algo más que aventuras, y lo mismo comentan muchas mujeres. Pero no se están refiriendo a los besitos y los abrazos, se están refiriendo a las maratonianas sesiones de sexo al abrigo de una cálida habitación mientras fuera llueve.

En otoño la mujer está mucho más atractiva

Según la revista Perception, los hombres encuentran mucho más bellas a las mujeres vestidas con sus conjuntos de otoño e invierno que con los de verano. A ver, esto hay que examinarlo un poco más de cerca. Si una visualiza las chicas que aún estando en baja forma, atiborradas de donuts, hamburguesas y gominolas, se embuten en unos shorts y bordan su imagen con un top que airea el resultado de su peligrosa dieta, es normal que el hombre, y todo el mundo, piense “estás más guapa vestidita”. Quizá sea el encanto de desnudar con la imaginación, el caso es que una mujer vestida de otoño llama más la atención de los hombres que una con el look del verano.

Las rupturas de verano

Según Facebook, la llegada del otoño se acompaña con el masivo cambio de estatus de muchos de los usuarios. Todos aquellos que mandaron a paseo a sus parejas, tan pegajosas como el calor húmedo del estío, y que se sintieron liberados bajo el sol y buscaron un rollo detrás de otro en la playa, ven la llegada del otoño como el momento en el que les apetece algo más romántico. Y con este ánimo, se lanzan a buscar alma gemela para pasar los meses fríos entre los brazos de alguien que busca exactamente lo mismo, pero, entonces, con la llegada del verano ¿vuelta a empezar?

Unidos a los cambios estacionales

El cronobiologista Till Roenneberg, profesor del Instituto de Psicología Médica de la Universidad Ludwig Maximilians en Munich, ha pasado su vida estudiando los ritmos biológicos de las personas de 166 países y ha sacado interesantes conclusiones.

El organismo humano sigue las estaciones con precisión, no hay frontera entre nuestro cuerpo y la naturaleza sino que somos un todo, parte de ella. El cambio de estaciones nos afecta y se manifiesta por medio del crecimiento, las hormonas, la presión de la sangre, la piel, el sistema inmunológico, el sueño y la temperatura corporal.

Por ejemplo, en invierno comemos mayor cantidad de comida y dormimos una media de veinte minutos más. La primavera, es el momento de cosas menos agradables al contrario de lo que comúnmente se piensa, con ella llegan las alergias y los suicidios.


El verano, sacude la tranquilidad de las personas las que se sienten impelidas a experimentar aventuras y sufrir accidentes. La llegada del otoño, según la creencia popular, es el momento de la melancolía y los resfriados. En este punto, Roenneberg sugiere paliar sus efectos con el tratamiento de la compañía de otra persona y es que cuanto más lejos estamos del ecuador, más experimentamos el cambio de estaciones en nuestro organismo. Quizá por eso queramos más
sexo en otoño
.

Al calor de la oscuridad

La oscuridad es sinónimo de los meses fríos, el cambio de hora acorta los días y nos invita a pasar más tiempo recogidos en casa que en las calles. Nos retiramos a la oscuridad para sobrellevar la depresión del otoño e invierno mientras nuestro reloj biológico se adapta a la tenue luz.Esa oscuridad, si es compartida puede ser el escenario perfecto para dejarse llevar por la pasión.

Pasamos más tiempo dentro de casa y el hecho de cocinar, leer o ver la televisión se convierte en el escenario perfecto para demostrar a nuestra pareja nuestro amor físicamente. El contacto con otro ser humano y cuanto más íntimo, mejor, puede hacer que la oscuridad de noviembre sea mucho más agradable, por eso puede que sea el mes en el que menos suicidios se registran, siendo el punto negro los lunes de primavera.

23 noviembre 2013  - 
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