El desastre de las leyes sobre prostitución en Gran Bretaña


10 abril 2014  - 
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Las leyes de prostitución en Gran Bretaña
Sally se despidió de un trabajo como gerente para dedicarse a la venta de sexo. Trabaja independientemente sin la interferencia de un proxeneta o de una agencia. No se siente como un víctima y disfruta del hecho de tener control absoluto sobre cuándo y qué hacer. Sus clientes se componen en su mayoría de hombres aunque también tiene algunas mujeres. En ningún caso son criminales o violadores, solo gente que está muy sola. Pero si el Gobierno sigue las recomendaciones hechas por el Parlamento que publicó el documento el pasado tres de marzo sus clientes pasarían a ser considerados quebrantadores de la ley.

Criminalizar al cliente

El informe de los políticos persigue un reajuste de las confusas leyes sobre prostitución de Inglaterra y Gales, ya que, según argumenta el grupo parlamentario, la legislación no protege a las mujeres vulnerables, sino que criminaliza a las trabajadoras sexuales haciendo muy difícil su reinserción social, no reduce la demanda de servicios ni la explotación sexual de mujeres por parte de los hombres. Además, apuntan que no reconoce la prostitución como una forma de violencia contra la mujeres. Por estos motivos, el grupo ha impulsado las recomendaciones para que la compra de sexo sea un delito y el endurecimiento de la ley contra los proxenetas y la prostitución de menores.

El camino que marcó Suecia

Suecia, que criminalizó la compra de sexo en el año 1999, se cita como inspiración del modelo, aunque éste es arriesgado. Primeramente, el número de prostitutas en las calles se vio reducido drásticamente pero pronto se elevó de nuevo, según dijo Jay Levy, quien ha escrito un libro sobre el tema. Manifiesta que es difícil contar las chicas que ejercen en las calles porque se han retirado a lugares apartados o a calles menos concurridas. Muchas de ellas, después de la reforma en Suecia pasaron a prostituirse online mejor que en las calles. Según Levy, el comercio de sexo se ha vuelto más peligroso después de esa ley. Los trabajadores sociales son reticentes a facilitar condones porque no quieren favorecer la prostitución. Los clientes que compran sexo online recelan de dar cualquier información personal que les pueda identificar, algo que las prostitutas valoran porque les aporta algo de seguridad. Antes, los hombres podían acudir a la policía si pensaban que alguna prostituta estaba siendo forzada a ejercer, después de esa ley, al ser criminalizados, no lo hacen.

Consecuencias en Gran Bretaña

Las personas que trabajan con prostitutas en Gran Bretaña temen que las nuevas propuestas en el Parlamento traigan las mismas consecuencias que en Suecia. Georgina Perry, de Open Dors, es enfermera en una clínica del Este de Londres que ofrece cuidados de la salud de las prostitutas, ha subrayado que ninguna forma de prohibición reduce la prostitución, solo que la hace menos visible apartándola de las calles centrales.

Las escorts se preocupan porque creen que aquellas que sean agredidas no denunciarán a la policía para que no las vigilen y persigan al resto de sus clientes dañando así su negocio y fuente de ingresos. Alex Bryce de Ugly Mugs, una organización que apoya que las prostitutas denuncien la violencia a la que son sometidas, ha comentado que conoce a un policía que está deseoso de que la ley se endurezca y castigue aquellos adultos que compren sexo con otros adultos en privado.


Cristianos, feministas, conservadores y laboristas contra el cliente

Gavin Shuker, líder del grupo que trabaja el tema de la prostitución y miembro del partido Laborista en el Parlamento, ha subrayado que la legislación sobre prostitución en Gran Bretaña es un lío y ha criticado que no tenga ningún principio a seguir claro, sin embargo , los abolicionistas sí tienen un claro objetivo.

El grupo sobre prostitución del Parlamento está compuesto por miembros de lo más dispares. De los nueve conservadores, siete votaron contra el matrimonio gay en 2013, alguno también votaron para reducir el periodo para abortar. La investigación llevada a cabo sobre el grupo fue apoyada por Care, una organización cristiana de caridad. Los laboristas que conforman el grupo están formados por feministas y cristianos. Menuda mezcla.

En contraposición a los países escandinavos, las feministas no son una fuerza política poderosa en Gran Bretaña, igual que en caso de los cristianos. Aún así, la forma de proceder sueca podría llegar a formar parte de la política inglesa. Por un lado, los hombres no quieren ser vistos como patriarcas opresores, y por otro, las mujeres no quieren parecen poco solidarias.


La Unión Europea tras Suecia

Aún así, hay una resolución no vinculante del Parlamento Europeo que recomienda una legislación similar a sus Estados miembros. Así que si Gran Bretaña no sigue el camino de Suecia, quizá pronto siga el de la Unión Europea, que viene a ser igual de deprimente.

La Convivencia de Botella en Madrid

En Madrid, la Alcaldesa Ana Botella, sacó a la luz a finales de 2013 el borrador de la Convivencia, que busca imponer su orden en las calles por medio de multas a vagabundos, prostitutas y todo aquel que haga algo más aparte de trabajar y dormir.

La Alcaldesa ha venido a equiparar a los vendedores de pañuelos en los semáforos, limpiadores de lunas de coches y mendigos de otros países que lucen sus miembros amputados con los clientes de la prostitución. Y con ello la Alcaldesa se ha quedado muy satisfecha, sus peras y manzanas, sus multas al desfile del Orgullo Gay y su forma de quitar de la vista la prostitución sin llegar a ofrecer nada que ayude a mejorar la situación de esas mujeres, muchas veces en manos de mafias internacionales, la ha dejado la mar de a gusto, ahora sí puedo disfrutar de un relaxing café con leche in Plaza Mayor. Al menos, alabado sea el Señor, la ordenanza indica expresamente que las prostitutas no serán multadas en ningún caso, por considerarlas objetos de explotación en su actividad.
10 abril 2014  - 
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