BDSM: DOMINANTES Y SUMISOS

Para mucha gente eso del sadomasoquismo suena a una extraña perversión sexual, algo muy lejos de sus gustos. Pero un día, el menos esperado, alguien en la cama, les solicita que les pegue. Tras la primera bofetada, encuentran un cierto placer. Desde ese primer paso hasta los códigos y relaciones personales más complejas, hay un camino. El camino de un sádico.

07 abril 2017  - 
0
Comparte
BDSM: DOMINANTES Y SUMISOS

Aunque el BDSM está presente en los catálogos de servicios sexuales de las mejores escorts de Barcelona, no hay que olvidar que es mucho más que una fantasía.

Alguna gente se inicia en el bondage y sadomasoquismo por casualidad, otros de forma premeditada. Las escorts ofrecen soft, mild o hard BDSM. Aunque solo el último es capaz de remover los cimientos de una vida.

Para mucha gente eso del sadomasoquismo suena a una extraña perversión sexual, algo muy lejos de sus gustos. Pero un día, el menos esperado, alguien en la cama, les solicita que les pegue. Tras la primera bofetada, encuentran un cierto placer. Desde ese primer paso hasta los códigos y relaciones personales más complejas, hay un camino. El camino de un sádico.

¿Por qué me gusta humillar?

Si has estado en esa situación en la que, de la forma más inesperada, le encuentras el gusto a humillar o a hacer daño a tu compañera de juegos, significa que llevas un pequeño sádico dentro.

Preguntamos a uno de los clientes de La Vie en Rose qué extraño placer encuentra en una sesión de sado con una escort. “A mí lo que me gusta es dominar a la escort. Mi rol es el del sádico. No tiene muy buena fama, parece como que estás loco y disfrutas de hacer sufrir a los demás pero en realidad no es así. En el BDSM, todo funciona con códigos acordados con la sumisa. No hay nada al azar. Si la humillo, es porque me deja hacerlo. Así que soy sádico solo hasta cierto punto”.

Algunos psicólogos relacionan la excitación sexual por medio de la humillación de los demás con una forma de venganza. Podrían haber sufrido abusos cuando eran pequeños, podrían intentar devolver el golpe de esa forma. Otros especialistas, sin embargo, relacionan el sadismo con un juego atrevido, con las ganas de experimentar y descubrir nuevas sensaciones.

Al terminar una relación sentimental tortuosa, bien sea con el corazón destrozado o con un gran sentimiento de culpabilidad, uno podría encontrar placer en humillar y causar dolor a alguien. Sentirse poderoso físicamente, con un aparente dominio físico sobre la escort. Quizá fuera esa la manera de, por fin, sentirse en paz.

Una relación de dependencia

El sádico se siente por encima de la escort. Puede tratarla con dureza, practicar la lluvia dorada o darle cualquier orden. Sin embargo, no es tal la superioridad con relación a la sumisa. Pues nada tendría lugar sin su consentimiento.

Igual que en el caso del voyerista o mirón, que resulta casándose con una exhibicionista, el sádico necesita de su sumisa; la dominatrix de su esclavo. No hay juego sin dos, no hay diversión sin acuerdo.

Algunas escorts que practican el hard sado, pueden llegar a mantener relaciones con sus esclavos durante años. En un principio, según nos cuenta una experimentada escort en la práctica del BDSM, “hay que empezar a conocerse. Hay muchas formas de establecer una relación sado con un hombre que no necesariamente incluyen sexo o dolor. A veces es algo más psicológico, una relación de dependencia, de ama-esclavo, pero fuerte y necesaria en ambas direcciones”.

Según esta escort, hay hombres que solo están para comprarle cosas caras. Bolsos, perfumes, vestidos o joyas, forman parte de esta relación sadomasoquista. La dominatrix no mostrará afecto ni agradecimiento; se limitará a dar órdenes para que su esclavo haga lo imposible por satisfacerla materialmente.

El fetiche sexual

En otros dúos de sadomasoquismo, la relación sí implica un contacto físico aunque muchas veces es solo humillante y no incluye sexo. En cierto modo, el tocar o conseguir disfrutar del cuerpo del ama o amo, rompería el juego establecido.

Por eso, se dedicarán a cosas más retorcidas. En las sesiones de sado se pueden incluir torturas como las pinzas en los pezones, cadenas y pesas en los testículos, latigazos y fustigamientos, insultos, urofilia, máscaras e incluso asfixia.

El término generalmente usado es el de BDSM, que incluye el bondage y el sadomasoquismo. El bondage se refiere a la práctica de excitación sexual por medio del uso de cuerdas y cadenas para atar e inmovilizar al sumiso o sumisa.

En realidad, se puede dar una cosa sin la otra pero comúnmente se han unido ambas prácticas suponiendo que los dúos que se atan también se humillan y viceversa.

La importancia de los códigos

Algo que se recomienda en el mundo del sado es el establecimiento de códigos y palabras clave para comunicarse sin romper la fantasía. Un gesto, una sílaba, un movimiento bastará para dar la clave que elevará la humillación a un estado de mayor intensidad o, por el contrario, rebajará la tensión.

A veces, según nos cuenta nuestro cliente sádico, “se puede volver una sesión muy intensa y uno se puede acercar hasta donde la escort sumisa no está dispuesta a llegar. Por eso, y para no fastidiar el juego, hay que haber acordado palabras o señales para bajar la intensidad o parar en el momento apropiado. Aunque estamos practicando sadomaoquismo, las cosas no son solo lo que uno quiere, tiene que contar con el otro para que todo salga bien y ambos disfruten. Uno de humillar, y la otra de que la humillen”.

La complicada sexualidad humana

Casi con toda seguridad, la sexualidad humana es la más complicada del mundo. No hay especie sobre la tierra que haya hecho del sexo algo tan importante como nosotros. Hemos llegado a vestir el sexo con los atributos de nuestra mente.

Complicada, impredecible, oscura, también. La mente humana se refleja en la complejidad del sexo. Su abundancia de matices lo convierte en una de las prácticas favoritas de las personas, sea buscando amor, sea buscando redimirse de sus culpabilidades.

Aún con todo lo fascinante del mundo del BDSM, para muchos sigue siendo algo incomprensible y detestable. Para otros, es su vida, aquello que esperan toda la semana, aquello que les hace sentir vivos.

Pero seamos realistas, el sadomasoquismo no es para todo el mundo. O quizá sí.

07 abril 2017  - 
0
Comparte


* El comentario se publicará después de que lo revisemos.