Dominación y Sumisión


17 diciembre 2013  - 
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Dominación y Sumisión
En artículos anteriores, hemos hablado de las diversas prácticas sexuales algunas de las más importantes o comunes porque son tantas que resulta muy difícil mencionarlas todas en un solo texto. De las que hemos descrito como el beso blanco, el beso negro, el facefucking o el fistfucking, ninguna está tan elaborada ni resulta tan interesante para analizar psicológicamente como el dúo dominación-Sumisión.

En esta pareja, uno no puede existir sin el otro, por eso mismo, aunque en apariencia el dominante está por encima, en realidad está al mismo nivel puesto que ordena aquello que su sumiso quiere obedecer y está dispuesto a aceptar. Toda una serie de códigos gobierna este juego íntimo y complejo en el que, a diferencia de todas las prácticas anteriores, el fin no es el orgasmo ni la transmisión de fluidos sea cualesquiera.

El comportamientos humano sexual es muy enrevesado y a veces puede optar por aquellas prácticas que se salen de lo normal. El
sadomasoquismo incluye el bondage, la dominación y la sumisón. En este juego, uno al parecer no disfruta de lo que acontece, el sumiso, y otro, el dominador o amo, parece recibir todo el placer.

A pesar de lo que puede parecer en escenas como la de El Tarado en la película Pulp Fiction, dirigida por Tarantino, el consenso es algo esencial en el sm (sadomasoquismo), no hay nada que no se haya pactado anteriormente; el sumiso pone el límite de cuánto castigo merece, cuánto está dispuesto a aguantar. El segundo rasgo diferenciador es que no atañe ningún tipo de violencia. Si el acto es violento, traspasa los límites de lo pactado deja de ser sm para pasar a ser un acto criminal.

Las características que definen este juego son la
dominación y la sumisión, el juego de roles y la fantasía, el libre consentimiento de todos los que participan, un consenso sobre las prácticas que se permiten y un contexto sexual.

Los participantes saben que esta práctica conlleva un escenario sexual, haya o no relaciones sexuales finalmente. Algunos definen el sm como algo espiritual, otros aseguran que aunque el binomio dominación-sumisión parece implicar dolor no siempre es así y si es incluido, se pactan los límites. Algunos manifiestan que ser sm forma parte de sí mismos, otros que es solo un juego que practican. Como siempre, para gustos colores, y en el caso de los sm no iba a ser diferente, cada uno lo vive de una manera y se identifica a su entender con la totalidad de la práctica.

Aburrida heterosexualidad imperante

No es fácil encontrar a alguien que manifieste abiertamente ser un sadomasoquista, pero los hay. La normalidad impera igual que en tantas otras facetas de la vida y salirse de ella puede suponer un problema, al menos el centro de habladurías y desprecios pero a más de uno le encantaría recibir aquel latigazo que sabe que merece por parte de una bellísima dominatrix.

Romper con la tradición, pedirle a nuestra pareja o a ese desconocido que vaya más allá de los límites puede ser tentador pero el temor a un malentendido integral nos aleja de nuestro impulso y nos obligamos a quedarnos en ese esquema aburrido de roles anquilosados del mundo hetero. Sin embargo, algunos ya han probado que hay vida más allá del letargo sexual.

¿Le gustaría pactar un juego de roles y ver qué pasa? Puede que la única manera de llegar a traspasar los límites sea con una de nuestras experimentadas chicas en la dominación-sumisión. No se asuste si tiene estos deseos porque las encuestas muestran que las personas que practican sm no sufren enfermedad mental ni infancia traumática, resumiendo, lo hacen porque quieren y no les importa la norma sexual establecida.


Me gusta Jugar

La mayoría de los sm subrayan que entraron en esta práctica porque querían auto explorarse, jugar, liberarse físicamente y buscar experiencias espirituales. Estas son típicas razones para ir más allá y aunque no tienen nada de espeluznante, los sm no se atreven a manifestar su gusto delante de sus familias o amigos, incluso puede que ni su pareja lo sepa; abrir el pico y confesar que se es sm puede conllevar inmediato rechazo y mofa, por eso permanecen en su ambiente sin propagarse.

Pinceladas de Cuero

Una vez que hemos decidido ir más allá, hemos de encontrar a la persona de plena confianza que va a entrar en nuestro juego. Disculpe, si es experto en sm, aunque usted podría describirlo mucho mejor, vamos a dar unas pinceladas de lo que pueden ser unos primeros pasos. Después de haber elegido y asumido los roles, empieza el adiestramiento que significa la educación que recibe un dominante o sumiso. El amo o ama será esa persona que obtiene una satisfacción sexual al dominar a otro y el sumiso o sumisa quien la recibe al estar a merced de su voluntad. Dado que la fantasía forma parte intrínseca del sm, los participantes pueden elegir personajes que encarnarán en el juego, ya sean de otra época, otro sexo, pueden ser tan diferentes a ellos como quieran ser. Otro participante puede ser el aprendiz del dominador quien se limita a ayudarlo. Puede haber más de un dominante en lo que se llama la condominación.

Rica Creatividad

Arneses, ropas de cuero, cuerdas para el
bondage, ataduras de hospitales o instituciones mentales, látigos, barreras dentales, botas de las que el sumiso puede estar encargado de cuidar, lamer y limpiar; camisas con de cuero o lona con las mangas largas para atar a la espalda; cañas de bambú para azotar; tubos estériles para inducir la orina; columpios; collares para los sumisos, cuando lo usan es que están bajo dominación; y lo más importante, las contraseñas, necesarias y pactadas anteriormente para saber cuándo debe parar de infligir dolor el dominante y cuándo quiere más el sumiso.

Como decíamos al principio, es un juego complejo éste del sm y lo relatado aquí no son más que pinceladas de lo que verdaderamente significa, pero al menos esperamos haber despertado su curiosidad.
17 diciembre 2013  - 
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