Clubes liberales en Vera, una fiesta llena de sorpresas


05 diciembre 2014  - 
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Intercambio de parejas en clubes liberales

Si nos lo hubiesen dicho hace unos años, quizá no nos lo habríamos creído. Almería, una región desconocida para muchos, para bien o para mal, característica del sur español, católico y fachoso, pero también liberado sexualmente. ¡Hay que ver qué cosas más bonitas tiene la vida!

La capital, que lleva el mismo nombre que la provincia, no resaltaba por su poderío económico, sin embargo ahora la verdura que se come en Europa se planta ahí. Y, ¿qué decir de Murcia? Gobernada por sus hombres con cara de pan y mucha jeta desde hace años, tan conservadora y tan liberada. Son tierras llenas de contradicciones: sexo y PP.

Tierras que lo mismo están tan llenas de maricones que votan a la derecha, que de lesbianas femeninas que quieren un camión. Y entre todo esto, subyace una capa social que practica tanto sexo como puede, y visita los clubes liberales por antonomasia de esta España nuestra.

¿Quién lo iba a decir? Lares tan conservadores y practicantes de la postura del misionero, pero llenos de gente dispuesta a meterse en un club y follarse a todo cuanto se menea sea hombre o mujer y a compartir a su marido o esposa con todo el que quiera pasarle la lengua por lugares inimaginables.

¿Qué es exactamente un club liberal?

Pues son sitios, paradisíacos, a los que un hombre debe ir acompañado de una mujer, y una mujer puede ir sola con sus tetas, su coño y su culo y no hace falta nada más.

Los clubes liberales son conocidos en Almería desde hace mucho tiempo. En contraposición a la vida de la capital almeriense en donde no hay mucho  más allá del conservadurismo sexual y una pincelada de lesbianas y gais, está la zona del Cabo de Gata, y en especial Vera.

Vera es número uno en nudismo mundial y en clubes liberales de intercambio de pareja. Parece un poema, ¿verdad? Allí se encuentran los clubes  que vibran los fines de semana con parejas de todo el mundo deseando meterse mano, lengua y todo lo que haga falta contemplando cómo su pareja hace lo mismo y sin ápice de rebotes celosos ni nada parecido.

¡Parece un mundo ideal! Si llega a Vera, puede liberarse de muchos tabúes; allí, en la provincia que parece un vestigio del más puro conservadurismo heterosexual.

Club liberal: cómo actuar

Lo primero es irse bien guapo y limpio si se desea triunfar entre el público asistente esa noche en el local. La puerta está terminantemente cerrada para hombres solos, por eso, es aconsejable contar con una chica de compañía  o una amiga, aunque lo mejor sería la propia esposa. Una vez dentro del club liberal, el buen rollo flota en el ambiente. Todo el mundo es simpático y cuanto más bella sea su acompañante  más simpáticos van a ser con usted.

En un club liberal todo se negocia. Es como un mercadillo de carne en el que todo el mundo tiene algo que decir. Por ejemplo, puede haber un hombre que se acompañe de dos prostitutas, escorts, putas o señoritas. Los demás hombres no tardarán en pedir la vez y entre todos deben llegar a un acuerdo de intercambio de parejas. Si las chicas dicen que no, pues no hay más que negociar y se buscan otros candidatos; si las chicas dicen que sí, pues fiesta para todos.

Señalamos la opción del sí o no de las chicas porque normalmente los hombres no pondrán muchas pegas a lo que entre por la puerta, y si son guapas, mucho menos.

¿Qué instalaciones tiene un club liberal?

Una salita de recepción suele ser habitual, por aquello de mantener la privacidad de los que están dentro y evitar las miradas de los fisgones. Una vez pagada la entrada que suele estar por los cuarenta euros dependiendo del local, llegamos a la barra del bar.

Después de pedir una copa, podemos dar un paseo por las instalaciones y probar algunos juegos que hay a la vista. Muchos clubes liberales y clubes de intercambio de parejas tienen un columpio con un gran vibrador bien dispuesto a que cualquiera se siente encima y se columpie un ratito.

El jacuzzi suele formar parte del club liberal y en él hay varias parejas, algunas con miradas de tiburón, otras, muy entretenidas consigo mismas. Meterse en el agua es abrir la mente y las piernas y dejarse hacer si así se desea.

¿Quién asoma por ahí?

Los pasillos oscuros son otra de las sorpresas de los clubes liberales. En ellos hay paredes con un agujero por las que se puede asomar un pene repentinamente. Podemos saludar al pene como queramos, con la mano, con la lengua, con otro pene, todo allí es muy amigable.

Otras paredes, dejan un hueco mayor a la vista, por ahí se puede asomar un par de manos ansiosas por palpar un cuerpo bien gracioso y apetecible. Puede acercar su coño a dichas manos, su culo, su polla, sus tetas, todo lo que quiera. Las manos anónimas agradecerán su generosidad y usted también, puesto que eso de que nos toquen y no sepamos quién lo hace tiene bastante de morbo, no lo vamos a negar. Así dejamos lugar a la fantasía y nos imaginamos nos dé la gana.

En el club liberal hay habitaciones con sofás continuos en los que las parejas se convierten en carne y follan con  mucho placer y soltura, como si no supiesen ni de religión ni del conservadurismo. Uno puede entrar y negociar para hincar el diente al mejor culo o también puede disfrutar de las vistas y acrecentar el morbo para todos.

Para los que deseen una cama, también la pueden encontrar en un club liberal de Vera, eso sí, a la vista de todo el mundo, pues allí, en el recóndito lugar, no existen tabúes para el sexo, solo el deseo de disfrutar de lo que somos, de hombres y de mujeres, de la belleza del cuerpo y del placer de la carne. Es diversión asegurada y una experiencia que nadie debería perderse, ya lo decía Raffaella, para hacer bien el amor, hay que venir al Sur.

05 diciembre 2014  - 
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